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sábado, 6 de mayo de 2023

El ChatGTP, sus riesgos más allá de la curiosidad que provoca.


¿Ya usaste el ChatGTP? Has oído hablar de él, ¿pero no sabes todavía de qué se trata? ¿Es inofensivo? ¿Estás maravillado de sus alcances?

Y es que, así como si viviéramos en una película futurista, el desarrollo de la Inteligencia Artificial hoy nos sorprende, ya sea como una herramienta versátil para nuestro trabajo o tan solo para curiosear, por la infinidad de datos que arroja a sus usuarios.

Para aquellos que no están familiarizados con lo que es exactamente la Inteligencia Artificial, habría que definirla como la construcción de sistemas informáticos que tienen la habilidad de realizar tareas que regularmente haría la inteligencia humana. Entonces, ¿qué es el ChatGPT? ¿Y qué lo hace extraordinario? El ChatGPT es una herramienta con la que el usuario puede hacer cuestionamientos a una Inteligencia Artificial, que contestará sus dudas sobre los datos almacenados en distintas fuentes que captará a través de algoritmos. Pareciera que los Chatbots son tecnología de reciente creación; sin embargo, llevan más de una década en investigación y desarrollo, lo que se refleja en la notable mejora en los sistemas de Inteligencia Artificial conocidos como LLM (Long Language Model o Sistema de Lenguage Largo), que permite que la IA entregue a su usuario párrafos enteros que responden a su cuestionamiento, tal cual, como si se tratara de un ser humano. Incluso, por citar algunos ejemplos, el ChatGPT puede impostar las voces de seres humanos, o fingir que un grupo de personas está manifestándose en cierto sentido u organizando una acción colectiva.

La fase positiva de la Inteligencia Artificial del ChatGPT se da dentro del campo de los grandes avances tecnológicos, pues permite obtener información desde el punto de vista de ahorrar tiempo en el desempeño de labores o por mero esparcimiento, haciendo el trabajo de búsqueda e investigación de datos a una rapidez asombrosa.

Dicen algunos analistas que el ChatGPT aumenta la productividad hasta en un 35%, según reportes que se tienen sobre empleados que han hecho uso de esta herramienta, para obtener datos relacionados con su actividad laboral.

Sin embargo, la otra cara de la moneda nos lleva a preguntarnos si el uso de los chatbots como el ChatGTP es seguro para sus usuarios, en cuanto a los datos que proporcionan, y si los sistemas normativos están a la altura de estos cambios tecnológicos; así como a cuestionarnos qué están haciendo los gobiernos para procurar que no se lastimen los derechos de los ciudadanos ante el uso de estos sistemas.

Una de las preocupaciones radica en las llamadas “cajas negras”, en oposición al concepto de “cajas blancas”. Las “cajas blancas” son las líneas de código que reflejan un resultado en un software que se desarrolla de manera tradicional. El tema es que con la IA han surgido las “cajas negras”, denominadas así porque no se alcanza a comprender qué es lo que realmente sucede dentro, ni siquiera por los mismos expertos en sistemas. Esto ocurre porque las operaciones al interior del sistema de IA no son visibles, creando así un sistema impenetrable que no explica en forma alguna cómo se logra el resultado.

Tendríamos que reflexionar en que si no sabemos cómo un chatbot capta los datos para llegar al resultado, no podemos inferir cómo se podría controlar la información de lo que ocurre en estos sistemas de IA, así como tampoco tenemos claridad sobre cómo y en qué forma pudieran vulnerarse los derechos de los usuarios.

Debemos considerar que normalmente los usuarios nos saltamos el primer paso para usar una nueva aplicación, ya que generalmente aceptamos los términos y condiciones de esta a pesar de no haberlos leído. Este es uno de los puntos más relevantes en el manejo del ChatGPT, toda vez que, para iniciar su uso, advierte en sus términos lo siguiente:

“La información que se me provea durante una interacción deberá ser considerada pública, no privada, porque no soy una plataforma segura de transmitir información sensible o personal. No soy capaz de asegurar la seguridad o confidencialidad de ninguna información que se intercambie durante esas interacciones, y las conversaciones pueden ser almacenadas y usadas para la investigación o procesos de entrenamiento. Por lo tanto, es importante conducirse con precaución cuando se comparta información personal o sensible, durante las interacciones que tenga conmigo o con cualquier otro modelo de lenguaje de IA.”

Alrededor de esta problemática habría que discutir si es posible que los términos y condiciones de una compañía privada determinen que toda la información que sea manejada durante la interacción en el chat se convierta en pública, a pesar de que pudiera contar con derechos que la limiten al ámbito privado, en este caso, así como también la posibilidad de que podrían vulnerarse los derechos de Propiedad Intelectual e Industrial de la misma.

Otra problemática severa sería conocer qué es lo que ocurre con los datos personales y/o sensibles de los clientes a partir del uso de un Chatbot dentro de una empresa, ya sea por instrucciones formales de sus directivos, o por un empleado que decidiera realizar su trabajo con más rapidez con el apoyo de esta herramienta.

A su vez, es posible que pudieran vulnerarse las bases de datos de las empresas con la información privada de sus usuarios; por ejemplo, imaginemos que a través de estos chatbots se captaran usuarios de servicios financieros. Incluso, sería importante considerar hasta qué punto pudiera bastar con que un solo empleado transmitiera información que ponga en riesgo los datos internos de la compañía, así como de sus clientes.

Todo ello llevaría a colocar en riesgo a las empresas que por sí o a través de sus empleados estuvieran violando sus avisos de privacidad, habiéndose obligado previamente a cumplir las condiciones sobre ciertas restricciones para el uso de la información de sus clientes, debido a que -sin leer o comprender los términos y condiciones- estuvieran proporcionando datos de terceras personas al momento de interactuar con el ChatGPT.

Aunado a lo anterior, debemos considerar el recrudecimiento de la infodemia en la que vivimos. Si la información contenida en los algoritmos recoge cualquier cosa que se encuentre en internet y la toma como cierta, fidedigna o racional, aun cuando pudiera ser información sesgada, prejuiciosa, falsa o errónea, se afectarían los derechos de los ciudadanos en varios sentidos; por ejemplo, el derecho a la verdad.

La respuesta ante el cuestionamiento de qué tan seguro es el uso de estos sistemas de IA es que, muy probablemente, no hay un solo país que se pudiera jactar de que hoy por hoy, aún con sus normas vigentes, protejan los derechos de los usuarios ante los posibles abusos que pudieran derivar de la manipulación de la inteligencia artificial; es por ello que el reto será encontrar aquellas lagunas jurídicas que se deriven del uso de estas nuevas tecnologías.

Este problema es escalable, los términos y condiciones de un proveedor de servicios de chatbot estaría colocándose por encima de la aplicación de las leyes emitidas en ciertos ámbitos o territorios por sus congresos o parlamentos, afectando la supremacía de la ley, y también -en dado momento- la seguridad nacional de los países.

Este tema debiera ser de suma relevancia en nuestro país donde no alcanzan los sistemas jurídicos para regular la interacción entre los chatbots y los usuarios, debiendo reconocer que estamos rebasados para afrontar los casos prácticos en los que ocurriera la vulneración de derechos.

En México, nuestros legisladores deberían estar trabajando en este desafío con calidad de prioritario dentro de la lista de pendientes más relevantes, pues es imposible detenernos ante un el mundo cuya tecnología avanza a una velocidad vertiginosa, debiendo dimensionar lo que pudiera llegar a ocurrir ante la existencia de los malos manejos de las herramientas de Inteligencia Artificial.

jueves, 19 de abril de 2018



EL PODER DE LA INFORMACIÓN EN LOS NEGOCIOS




Google, lanzó al mercado en 2012 los Google Glass, para innovar con un nuevo producto e introducir comercialmente el concepto de realidad aumentada. Por desgracia lo hizo sin conocer a los consumidores, ya que en 2015 anunció que ya no vendería más su dispositivo debido a las bajas ventas obtenidas. Después de haber invertido millones de dólares en desarrollo, promoción y distribución del producto, resulta que el artefacto tendrá que ser retirado del mercado.





Si Google hubiese invertido miles de dólares para investigar el mercado al cual pretendía dirigir los Google Glass, habría evitado la pérdida de millones de dólares, eso sin mencionar los daños a su imagen y marca. La falta, mejor dicho, la negligencia para obtener la información sobre las preferencias y deseos del mercado provocó que Google tomara las decisiones equivocadas en lo referente a sus lentes inteligentes.

(aquí otros casos de productos que no tuvieron éxito por no conocer su mercado: http://www.elfinanciero.com.mx/rankings/10-productos-que-fracasaron-en-el-gusto-de-los-consumidores)

Éste es un claro ejemplo del poder de la información traducida en conocimiento para la toma de decisiones, en el cual, se tomó una pésima determinación por parte de una de las compañías más grandes del mundo, a las que erróneamente se les cree infalibles. Por fortuna para Google, se pueden dar el lujo de perder esa cantidad de millones sin que ello amenace la viabilidad de la compañía. Desafortunadamente, la mayoría de las empresas no puede soportar tal pérdida.

Por ello, antes de tomar decisiones de crucial importancia, hay que recabar toda la información posible de nuestro entorno, procesarla para convertirla en conocimiento y posteriormente llevar a cabo la implementación del discernimiento.

Pese a ello, de las malas decisiones se aprende mucho, y las marcas que han realizado malas decisiones en lanzamiento de productos y servicios, y han perdido cantidades importantes de dinero con ello, es poco probable que vuelvan a lanzar al mercado algún producto o servicio sin antes contar con la información de sus clientes y su mercado. Aquí se manifiesta de nuevo la cadena evolutiva de la información, dado que Google adquirió los datos de su mercado y clientes involuntariamente, aprendiendo del error de no conocerlos. Su obtención del conocimiento era inminente, en este caso fue a la mala y de la manera más costosa.

El éxito en los negocios se conforma por una serie de decisiones complejas que requieren de la adquisición de información para ser tomadas, pero dicha información muchas veces no está disponible, por lo que se tienen que asumir ciertos riesgos que en ocasiones se traducen en resultados adversos; de las malas elecciones se aprende, ergo, se adquiere el aprendizaje necesario para la corrección del error en el momento de tomar la próxima decisión.

El seleccionar una alternativa contando con el conocimiento necesario garantiza los efectos deseados, pero el hacerlo careciendo de la información nos somete a las fuerzas del azar.



Breve guía general de la información indispensable en todo tipo de actividad:

Podemos enumerar rubros generales sobre los cuales se debe tener toda la información posible para el manejo de las decisiones pertinentes a nuestro producto o servicio. Es fundamental recabar todos los datos que se puedan sobre:

-          Ubicación – Ubicación – Ubicación: Todos sabemos que sería terrible vender frapuccinos en Groenlandia, hay que conocer el lugar donde desempeñaremos nuestras actividades.

-          Características de los clientes potenciales (Factores Demográficos, socioeconómicos y psicológicos):  Sería una pésima idea dirigir una campaña publicitaria de videojuegos a personas de la tercera edad; es necesario conocer a qué tipo de mercado se dirige nuestro producto o servicio, conociendo el sexo, rangos de edad, estado civil, tamaño y ciclo de la familia, además de tomar en cuenta la ocupación y actividades de los clientes, su nivel educativo, ingreso y clase social, opiniones, intereses y valores.

-          Patrones de Conducta de compra y de consumo: Resulta muy importante percatarse en qué lugares acostumbran comprar nuestros clientes, así como su frecuencia y cantidad de compra, eso nos ayudará a realizar un pronóstico de ventas más certero.

-          Predisposición del cliente: ¿Cuál es el problema o necesidad que el cliente busca solucionar o satisfacer a través de la compra de un producto o servicio? El conocer la respuesta es fundamental para comunicar al cliente los beneficios de lo que vendemos.

-          Competencia: Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca. Es vital estudiar a los competidores, puesto que son quienes dirigen productos o servicios similares al mismo mercado en que nos desenvolvemos. Constantemente se debe investigar sobre precios, atributos, aciertos y errores de nuestros rivales.

-          Factores internos: La revisión constante, como medida de control y comparación, de las ventas, costos y utilidades es obligatoria para contar con todos los datos detallados del desempeño de nuestra empresa o actividad; con ello podemos planear, corregir o innovar de ser necesario. Para que esto funcione, es imprescindible la comunicación entre todas las partes que componen la organización, con ello se potencializa la información que se utilizará y se podrá convertir en conocimiento, evitando situaciones indeseables.



       Lic. Luis Ignacio Aguiñaga Delgado
       Franquicias, negocios y avalúos  
       Fernández del Castillo IP






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martes, 10 de abril de 2018

Una patente sustentable

En fechas recientes se hizo eco en todo el mundo con la situación realmente crítica que se está viviendo en Ciudad del Cabo, debido a la escasez de agua potable para sostener la actividad de sus habitantes. El tema es complicado pues sumado a la sequía más acuciante en la historia de esa ciudad sudafricana, existe una industrialización cada vez más rápida y se habla de problemas de corrupción en las altas esferas de cargos públicos, que no han invertido para hacer a la urbe un lugar sustentable.


Por otra parte, aunque quizá no sin relación, en redes sociales se celebró la concesión de una patente mexicana al ingeniero Jorge Antonio Lechuga Andrade, académico de la UADY, por su invención de un proceso para desalinización de agua, por medio de ósmosis inversa y usando un filtro centrífugo con generación de vórtices de Dean; patente considerablemente compleja, si tenemos en cuenta que en nuestro país generalmente sólo se registran leves mejoras al estado de la técnica, mini-patentes protegidas en México bajo la figura jurídica del modelo de utilidad.



Pero esta nota en plataformas como nation.com.mx, quien la publicó el 27 de marzo del presente, llegan a destiempo, pues la patente fue concedida por el IMPI con el título de patente 341692 a mediados del 2016. Desde entonces al parecer ha desaparecido y vuelto a ser publicada en diferentes momentos, con la diferencia de que ahora consiguió ser protegida en los Estados Unidos de América, trámite que aunque independiente al llevado a cabo en México, suele ser una aduana complicada para los inventores pero también una puerta de entrada hacia el registro de la patente en mercados importantes, como la Unión Europea o los países desarrollados de sureste asiático.

Sin embargo, quizá el obstáculo más grande para una patente sustentable, en todo el sentido de la palabra, sea el sistema de concesión de patentes en un país como el nuestro. Para que el ingeniero Lechuga pudiera obtener su patente en México, hubieron de pasar casi 6 años (se presentó solicitud en 2011), tiempo suficientemente extenso como para que la invención deje de ser tecnología de punta y pueda comenzar a ser de utilidad a la sociedad, especialmente en comunidades con poco acceso al agua. Y es que el segundo gran obstáculo es la financiación en el mercado de las patentes mexicanas, ya no sólo para sobrevivir a los años de trámite previo a la concesión, sino para impulsar su comercialización.



Falta pues mayor apoyo a nivel gobierno para simplificar o dar prioridad al análisis de tecnología mexicana y a vincular a sus inventores con fondos que les permitan expandir el radio de alcance de sus patentes, especialmente cuando pueden ser el núcleo de programas sociales de ayuda, por ejemplo para las comunidades costeras sin fácil acceso al agua potable, o que constituyan un mejor aprovechamiento de los recursos naturales del país, incluso a nivel industrial.


Enrique Israel Márquez Ángeles